¡Hola! Hoy vuelvo para dejaros una pequeña historia en fotos (bastante chapuceras, todo hay que decirlo...) que preparé ayer en un ratito, pero antes voy a contaros una historia:
Hoy he ido con mi padre a un mercadillo de juguetes antiguos en Barcelona, y he encontrado como siempre cantidad de trenes, juguetes antiguos de los años 60 y 70 de marcas como Rico, Payá (las favoritas de mi padre), y otros muñecos antiguos como Madelman, Airgamboys, Geyperman, ¡incluso un Troll de aquellos antiguos con piedra en el ombligo de tamaño muñeca bebé nuevo en caja! Pero después, encuentro una maleta en el suelo con muñecas, y observo que todas son Nancys antiguas, y yo, ni corta ni perezosa, me agacho para verlas. ¿Y qué me encuentro? Unas bellísimas Nancys de los años 70 vestidas y envueltas en plástico: una preciosa pelirroja (por desgracia la más cara), una rubia con vestido invernal de lana (rojo y negro), otras rubias más y, ¡qué veían mis ojos, la Nancy Blue Jeans original de los 70 en perfecto estado con toda su ropa y zapatos! Casi me da algo, pero obviamente todas tenían un precio desorbitado.
Hemos estado mirando otras paradas y hemos encontrado en un cesto más Nancys, la mayoría ya de los 80, muy bonitas y bastante bien conservadas: la Nancy cumpleaños de los 80,la blue jeans de los 70 (¡parecía que me siguiera!), el armario de los 70 de Nancy, el Lucas Aladdin de los 90, y unas cuantas Leslys, ¡en las fotos de vuestros blogs parece más grande! Cuando las he visto me he sorprendido, son bastante pequeñitas pero adorables... Obviamente valían mucho más dinero del que yo llevaba...
Hemos paseado un rato más y hemos llegado a otra parada en la que había muchísima ropa de Nancy en una caja y muchísimas mujeres estaban a mi lado mirándola y requetemirándola jeje y al lado una caja llena de Nancys de los 70 y 80: la Nancy Star, unas cuantas rubias, unas Leslys, una Nancy con las piernas flexibles, un bonito Lucas completo (de los más antiguos), ¡y una hermosa Nancy setentera negrita de pelo largo y liso! Cuando he preguntado el precio, me han temblado las piernas...
En fin, no ha habido suerte... Incluso mi padre se pregunta porqué las Nancys tienen unos precios tan desorbitados... Dice que seguro que en Internet encuentro alguna de oferta, pero encuentro más de lo mismo... ¿Vosotr@s teneís la suerte de encontrar estas muñecas a precios razonables? Porque yo no.
Y ahora voy con la historia:
Hoy algunas de mis chicas se van de picnic en su ya veterano pero aún flamante coche familiar (según mi padre parecido a un Škoda) y las más pequeñas han sido las primeras en meterse en él y se ponen contentas a jugar con algunos juguetes para hacer más ameno el camino.
Chelsea y Erika ya han terminado de preparar la comida para el picnic y se meten en el coche. Cuando ya se han asegurado de que todo el mundo lleva puesto el cinturón de seguridad, se ponen en marcha.
-¿Queréis que ponga música? -pregunta Erika.
-¡Sí porfa! -dicen las niñas entusiasmadas.
Tras un rato de viaje, de canciones, de miradas ansiosas por la ventana, de: ¿cuánto queda?, las chicas llegan a la zona de picnic.
Las niñas salen rápidamente del coche y se ponen a jugar y a corretear divirtiéndose y riendo a carcajadas.
Entonces llega la más mayor, Rapunzel, y les dice a las otras niñas si ella también puede jugar. Las niñas aceptan, pero claro, ¡le toca pillar a ella!
-Siete, ocho, nueve... ¡Y diez!
-¡Ja, te pillé!
-Jo...
-¡He ganado!
Entonces sale Chelsea y les cuenta a las niñas una historia:
-¿Sabéis que en este bosque hay un monstruo muy grande, muy peludo y con las orejas muy largas?
Las más pequeñas miran muertas de miedo a Chelsea.
-Y lo peor de todo es que nadie sale de aquí... ¡por qué el monstruo se los zampa a todos!
Las niñas, atemorizadas, se abrazan a Rapunzel, y ella, que no se cree lo que cuenta Chelsea les dice:
-Tranquilas, todo eso es mentira, no tengáis miedo...
Justo cuando Rapunzel dice eso, aparece Erika sobresaltando a todas gritando:
-¡El monstruo viene hacia aquí para comernos!
Las niñas están muertas de miedo, excepto Rapunzel, que sigue creyendo que se lo están inventando todo, pero Chelsea, no le había contado nada a Erika, y empieza a preocuparse.
-¡Miradlo, ahí está!
Todas se quedan mirando al animal y observan como empieza a olisquear el suelo sin ni siquiera darse cuenta de que le observan.
Las más pequeñas ven que el animalillo se estira en el suelo y no pueden resistirse a jugar con él y a acariciarlo, pero al cabo de un rato se va campo a través.
¡Hmm, ya es hora de merendar!
Erika y Rapunzel ya empiezan a sacarlo todo y las más pequeñas se sientan en el regazo de Chelsea canturreando mientras piensan en la dulce y jugosa fruta que van a comer, y en la tarde de juegos que van a pasar...
¡Qué aproveche!
***
Espero que os haya gustado.
¡Hasta la próxima!