¡Hola, feliz año! Espero que hayáis disfrutado de las fiestas navideñas lo máximo posible, dentro de lo que las circunstancias lo hayan permitido. Tras mucho tiempo queriendo hacer esta entrada, me he decidido a sacar de uno de los cajones mis muñecas de papel de la infancia, aunque en realidad no son solo mías, también hay muchas de mi hermana.
En primer lugar, os mostraré un libro de vestidos recortables que, si no recuerdo mal, era suyo. En la parte trasera aparece el año en que se editó: 2003. Yo era bastante pequeña, pero ella es unos años mayor que yo. No obstante, esto no quiere decir que se lo compraran ese año, ya que se mantienen mucho tiempo a la venta, aunque no creo que lo recibiera mucho después.
Como veis, solamente hay una página que haya quedado intacta. El pobre Michael no atrajo nuestra atención y se quedó en el cuaderno. Parece que todos los personajes, que representan a niños, son femeninos, a excepción de Michael y el de la primera página. Es una pena que no conservemos ninguna muñeca...
Aquí podéis ver el grueso de nuestra colección, que presentaré con mayor detalle. Todas son de una misma colección de libros de recortables, aunque cada una teníamos uno distinto. Pero, de eso hablaré más abajo... Lo que sí os avanzo ya es que vais a notar diferencias más que drásticas entre las muñecas de mi hermana y las mías.
Ah, y también deciros que parece que no acabábamos de entender bien en qué consistía este juego: en cambiar de ropa a las muñecas. Lo digo porque siempre pegábamos la ropa, cosa que podréis comprobar a continuación.
Estas son Vero y Lucy. Como veis, mi hermana tenía bastante talento con las tijeras y, cuando alguna parte de la muñeca se empezaba a romper, la arreglaba con cinta adhesiva. Siempre ha sido muy apañada para las manualidades; con razón ahora se dedica a las artes...
Estas son Claudia y Raquel. De nuevo, más "mutilaciones", más o menos severas, pero ambas en las manos. A pesar de ello, no voy a negar que mi hermana siempre vestía muy bien a las muñecas (el conjunto de Raquel me gusta mucho, ¿es coincidencia que esta fuera su favorita?).
Estas dos muñecas, Laia y Sara, si no recuerdo mal, son mías (o, por lo menos, yo siempre jugaba con ellas). Aún así, es evidente que las recortó y vistió mi hermana, porque están más que bien (salvo por las mutilaciones de pies).
Estas son Vanessa y María, también de mi hermana; de hecho, eran otras de sus favoritas. A mí me gusta mucho el vestido de María.
Y aquí comienza el circo de los horrores, es decir, mis muñecas. Me gustaría ver vuestras caras mientras contempláis semejantes esperpentos (porque sí, lo que hice no tiene nombre, y es que siempre he sido una manazas sin maña ni fuerza). En fin, por dónde empiezo... Es evidente que Bea y Ana son mías y, bueno, pues yo era muy rebelde y no quería regirme por las normas del juego y les ponía la ropa que me daba la gana, sin importar si eran de otra muñeca, con figura y posturas diferentes. Además, Ana tiene una rotura importante, pero parece que mi hermana la arregló con cinta adhesiva.
Hablando de la cinta adhesiva, ella sabía ya de pequeña hacer un buen uso, pero ya podéis comprobar que lo mío acabó en destrozo. No solo puse un montón sino que, para más inri, la puse mal, arrugada y doblada. En fin, si lo miras por el lado bueno, hace gracia y todo.
Estas muñecas tan deportistas, Lucía y Marina (¿sería este el nombre que tenía originalmente o se lo puse yo para que fuera mi tocaya?), son mías también. Parece que mejoré un poco a la hora de colocar cinta y también comprendí que cada muñeca tiene unas prendas asignadas. Eso sí, no pudieron librarse de típicas roturas, como las de las manos o dedos.
Sharon es mía, y creo que la vestí yo (aunque la recortó mi hermana, si no recuerdo mal), medianamente decente en comparación con lo que había venido haciendo. Irene es de mi hermana, la tenía en su libreta prácticamente sola, y me decidí a recortarla cuando tenía unos 12 años, más o menos, que fue cuando volví a interesarme por ellas (de hecho, es la primera muñeca a la que yo le escribí el nombre, porque la letra de las otras es de mi hermana). El "vestido" (lo pongo entrecomillado porque parece que es más bien un top) lo tenía recortado mi hermana hacía años y suelto, así que solamente recorté los zapatos y enganché con pegamento, que me parece menos agresivo que la cinta adhesiva.
Estas son Bea y Andrea e, igual que Irene, son de esas muñecas que quedaron relegadas en la libreta, parece ser porque nunca llamaron la atención de mi hermana. También las recorté en ese momento, donde ya demostraba un mayor dominio de la tijera, y les coloqué la ropa que más me gustaba (lo del vestido es bastante raro, porque creo que era de las páginas de Andrea y, aún así, no encaja muy bien en su figura).
Aquí tenéis un primer plano de todas:
Y ahora os presento mi intacto y nuevecito cuaderno, de la misma colección que los de las muñecas de nuestra infancia (este no lo tuvimos, después os indicaré cuáles eran). El caso es que llegó a mis manos precisamente en esa época en la que volví a interesarme por estas muñecas con las que tanto habíamos jugado (cuando tenía 11-12 años) y, justamente entonces, encontré este en un bazar, que son los establecimientos en los que suelen venderse esta clase de cosas (no recuerdo si estaba solamente este o había más números). Se lo enseñé a mi madre, porque me hizo mucha gracia y, así como quien no quiere la cosa, acabó en casa. El caso es que decidí no tocarlo para nada; ya tenía bastantes muñecas de la niñez y me apetecía que este cuaderno estuviese nuevo.
Se trata de una colección de 8 números, y mi hermana tenía el 6, donde se ve en la portada a la muñeca llamada Raquel, con falda tejana, camiseta rosa floreada de mangas abullonadas y sandalias, también rosas; mientras el mío era el 3, donde se ve a la muñeca llamada Marina con un chándal verde.
Lo curioso es que esta colección se editó en el 2000, así que es igual de vieja que yo. Eso sí, los libros se siguen fabricando actualmente, así que esa fecha solamente indica el momento en el que se registró la obra. La verdad es que me sorprende que, después de tantos años, los sigan produciendo... Y esta editorial es la misma que la del primer cuaderno que os he enseñado, el de formato horizontal. Hay en internet a la venta tanto de esa como esta colección, y me he sentido tentada a comprar algunos, pero creo que lo dejaré pasar, ¡ya tengo muchas cosas en mente que comprar!
Y ahora sí, el interior:
Irene, con looks que se mueven entre detective y fiesta formal (debo reconocer que me encantan los botines, el sombrero, la blusa verde y la gabardina).
Patricia, con estilos más que variados, pasando por animadora, adolescente moderna (de la época), o aficionada al bricolaje y la carpintería (es lo que me inspiran esos pantalones marrones). Debo reconocer que me gustan todas las prendas, aunque lo que más son el calzado y la blusa roja y amarilla.
Inés también se enfunda en vestidos formales (me chifla el rosa, ¡siempre fue mi favorito!) o ropa de estilo montañero (las botas y los pantalones me gustan realmente). También me gusta mucho todo el calzado, así como ese top verde de franjas doradas.
Susana es la deportista del grupo, ya que toda la ropa es de este estilo. Mientras en la segunda página hay chándales más "ponibles" (el calzado sí es bonito, dentro de lo que cabe), en la primera hay ropa de aeróbic muy ochentera, que no creo que le favorezca demasiado.
Eva siempre me pareció de las más guapas, aunque su ropa no es la mejor, en mi opinión. Lo que más me gustaron siempre fueron los vestidos, aunque los botines marrones y los pantalones de este color también me gustan.
Teresa, que es la única que no luce ropa interior de dos prendas, tiene ropa bastante más colorida, por lo general. Me gusta todo su calzado, y casi toda su ropa, pero mi prenda favorita es, sin duda, esa blusa a rayas fucsias y violetas con bolsillos a la altura del pecho. Ah, y mención especial a los guantes, que me parecen un gran detalle que acaba de redondear el look.
Sara se ve bastante más pija y presumida, con un predominio importante del rosa. Aún así, hay ropa que me gusta, como las botas altas, el bolso, el top amarillo y el abrigo naranja y, sobretodo, ese vestido corto rosa con cinturón violeta de maxi-hebilla.
Para terminar, Marta, a la que siempre vi muy coqueta y, no sé por qué, me recuerda a París. Me gusta casi toda su ropa, en especial el conjunto de abrigo rojo y pantalón verde con gorro a juego, pero también el look circense con mallas a rombos (la chaqueta, la falda y los zapatos me parecen bastante bonitos), así como el jersey rosa y naranja, el top azul de tirantes y el vestido rosa.
La verdad es que, en conjunto, se nota que esta ropa está inspirada en las tendencias de finales de los 90 y principios de los 2000, por lo que ya no es que esté de rabiosa actualidad y, probablemente, chocaría a los niños actuales que lo vieran, que la considerarían bastante hortera (la pregunta es, ¿los niños juegan con muñecas de papel todavía?). Pero yo soy amante de lo viejo y antiguo, así que me gusta. Eso sí, debo reconocer que, para mí, las muñecas recortables más bonitas son las de los 60 y 70, pero estas me gustan especialmente por el valor emocional.
Precisamente, le enseñé a mi madre las muñecas de papel que aparecen en el libro Toyland: Made in Spain, y me dijo que ella tuvo una exactamente igual a la que salía en la imagen a página completa (ahora os indicaré cuál). El caso es que busqué información y pertenece a la colección "Mis muñecas" de la editorial barcelonesa Bruguera (lo curioso es que fueron exportadas al extranjero, como es el caso de Brasil).
Estas muñecas en concreto fueron creadas por la ilustradora Julia Struth, que también hizo preciosas muñecas para otras colecciones y se dedicaba a ilustrar libros infantiles. Aparecieron en 1971 y se unieron a muñecas de otros dibujantes, y fueron reeditadas en varias ocasiones a lo largo de la década, como en 1974, cuando aparecieron en la revista Lilly (a algunas les cambiaron el nombre), hasta que se editaron por última vez en 1983. Encajan perfectamente en la niñez de mi madre (nació en 1970) y mis tías, por lo que probablemente todas jugaban con ellas (y con otras más, seguramente); lo curioso es que a mi madre no le entusiasmara jugar con muñecas, pero sí recuerda que pasaba buenos ratos con las recortables.
(esta muñeca es la que reconoció al instante mi madre, y la rubia de encima con vestido azul también dice que le suena muchísimo)
Fotos: solo-recortables.blogspot.com, gabitos.com, cristinabottallo.art.br.
Ya os he dicho que me gustan mucho las muñecas recortables de esa época, así que me estoy planteando hacer una entrada sobre ellas, después de haber visto tantas bonitas por la red.
Espero que os haya gustado, en la próxima entrada ya veréis una de las muñecas que llegó en Navidad ;)
¡Hasta la próxima!












